Los clubes de barrio solían ser centro de encuentro de cada zona de la provincia. La mayoría llevaba el honorable nombre de Club Social y Deportivo, y eso era toda una declaración de intenciones. Eran una institución importante para los vecinos, que encontraban en sus instalaciones el cobijo para proyectos, esparcimientos y sobre todo para las nuevas generaciones, la posibilidad de practicar deportes.
Hubo muchos clubes señeros en Tucumán, que se convirtieron en semillero de figuras de distintos deportes: fútbol, básquet, voley. Y actividades lúdicas como ajedrez. Pero también eran escenario de encarnizados partidos de truco, de bingos inolvidables y de fiestas que reunían a toda la familia. Allí se forjaron amistades indelebles y relaciones comerciales fructíferas.
En los clubes de barrio se encuentran todos los valores que hoy se reclaman en la sociedad. Su base siguen siendo los chicos que, en distintos horarios, practican disciplinas deportivas. Pero, al igual que otras actividades, la situación económica del país fue y es su principal amenaza. La enorme mayoría se solventa con las cuotas societarias, respaldados por el trabajo de los dirigentes que muchas veces terminan poniendo dinero de sus bolsillos. Muchos, sin embargo, quedaron en el camino, agobiados por deudas y, con frecuencia, por malas administraciones. Otros intentan sobrevivir. A diferencia de los grandes clubes de la provincia, los socios son cada vez menos. Y los ingresos no alcanzan. Rescatarlos y apoyarlos debería ser política de Estado. El año pasado, la secretaria de Deportes de la Nación llevó a cabo la entrega de subsidios que beneficiaron a 60 instituciones deportivas de Tucumán. “Los clubes son grandes aportadores de infraestructura y serán prioritarios en nuestras políticas públicas. Aun en pandemia hemos logrado lanzar un apoyo aproximado de 600 millones de pesos para los clubes de barrio de todo el país”, explicó en ese momento la funcionaria. También en 2021 el IPLA lanzó un nuevo programa denominado “Construyendo prevención, cultura y deportes”. “Creemos que un chico más que podamos sacar de la calle, que podamos contener, que podamos ayudar, que podamos acompañar a una familia, ya es un resultado más que positivo para este programa”, dijo en ese momento su titular. Sin embargo las necesidades son diarias. Los chicos necesitan de todo. Desde elementos para entrenar hasta equipos para jugar. El pago de la entrada para los partidos o el estacionamiento en los que tienen playón es fundamental para los gastos diarios. Muchos suelen encarar obras para mejorar la infraestructura, pero pueden quedar en el camino por los costos que deben asumir. Una política de apoyo a los clubes de barrio es fundamental. Para ello la presencia de la Secretaría de Deportes de la provincia, que muchas veces los auxilia, es muy importante. Pero sería importante, en momentos en los que por ejemplo la lucha contra las drogas es un reclamo de toda la sociedad, reforzar estas actividades en los clubes como lugar para que los chicos tengan una actividad que los aleje de los peligros que nos rodean. Encarar un trabajo con distintas estructuras del Gobierno más el apoyo de entidades privadas puede ser fundamental para que los clubes de barrio renazcan y vuelvan a dar alegrías que ya parecen olvidadas.